“La austeridad extrema no es buena para España” dice el FMI

El economista en jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI) Olivier Blanchard, admitió públicamente algo que a estas alturas ya no es novedad para nadie: la situación de España e Italia no es buena.

De cualquier forma Blanchard cree firmemente que los esfuerzos que ambos países están haciendo para equilibrar sus cuentas les van a permitir salir de la delicada posición en que se encuentran.

Para el funcionario los mercados internacionales “son bastante esquizofrénicos” y, en el caso de que los Gobiernos con sede en Madrid y Roama lo consideren necesario, pueden acudir sin ningún problema al FMI para que éste haga una especie de supervisión externa.

Estas declaraciones fueron hechas por el economista durante un coloquio realizado en la ciudad de Nueva York en el cual también estaba presente el economista jefe de Moody’s, Nark Zandi. Y ambos coincidieron en que la tan mentada “consolidación fiscal” no es más que una frase que se usa para enmascarar la temida palabra “austeridad”, y que en definitiva debería ser un proceso creíble y realizable a corto y mediano plazo para no entorpecer el crecimiento de los países.

En los casos específicos de España e Italia consideró la presente situación como “una maratón”, asegurando que pedirles a ambas naciones una consolidación extrema resultaría sin dudas contraproducente para su recuperación. Además enfatizó que, en el caso específico de España, su presente no se debe a un caso de irresponsabilidad fiscal sino principalmente por el colapso de su mercado inmobiliario. Blanchard cree que el ajuste sin dudas debe ser llevado a cabo, pero este ajuste no debe ir muy rápido para que no termine siendo perjudicial para el futuro español.

A punto tal está seguro Blanchard de que no hay que apurarse demasiado, que consideró que este proceso en algunos países llevará “entre diez y veinte años”. Es por esto que se muestra preocupado por las actitudes extremas que han adoptado algunos gobiernos cuando se debate acerca de lo que debe hacerse para conformar a los mercados, los que, como siempre, quieren al mismo tiempo consolidación y crecimiento, una ecuación muy difícil de llevar a la práctica.

Debe lograrse un equilibrio que permita a países como España e Italia acudir a los mercados internacionales y conseguir préstamos a costes “razonables”.

En el caso español, Zandi hizo hincapié en que debería financiarse en el mercado permitiéndose un tipo de interés no mayor al 6% para sus bonos a diez años.

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