Mariano Rajoy no dio a conocer las medidas “más duras”

Fiel a su estilo, Mariano Rajoy no abandonó el término “depende” ni siquiera en su discurso de investidura del día lunes.

Lo que sí quedó claro es que en el próximo trimestre va a llevar a cabo un muy ambicioso plan de reformas “hasta el hueso”, con mucha profundidad.

Lo que no aclaró ante el pleno del Congreso de España es cuál es la forma en que llevará este plan adelante, ni siquiera cuáles son sus propuestas concretas. Es predecible suponer que habrá recortes, los que serán medidas tan impopulares como necesarias e inevitables.

Rajoy dijo textualmente en su discurso que “soy muy consciente de que no me enfrento a un escenario de halagos y lisonjas. Yo no he llegado a este momento para cosechar aplausos, sino para intentar resolver problemas”, en un claro recordatorio a la muy grave situación de crisis que está viviendo el país actualmente y que obligatoriamente llevará a toda la población a tener que hacer ingentes esfuerzos y sacrificios para salir adelante.

Sin demasiado entusiasmo en su discurso, porque ya se sabe que Rajoy no es dado particularmente a ser portador y trasmisor de alegrías, y porque además los debates de investidura son para toda la oposición trámites más que incómodos sobre todo después de una debacle electoral, así transcurrió todo el mensaje del nuevo Jefe del Gobierno español.

Todo el ambiente estaba impregnado entre la satisfacción de quienes recuperaron el poder después de casi ocho años de oposición y se mueven sigilosos ante el reparto de los nuevos cargos y la incomodidad manifiesta del derrotado que debe retirarse sin siquiera mirar para atrás.

En el medio de estos dos grandes grupos, las minorías de izquierda que por el momento se conformaron con dejar constancia de los derechos laborales y sociales, y el CiU que, a pesar de cierto “desprecio” por parte de Rajoy aspiran a ser los socios preferenciales del nuevo Gobierno.

Rajoy, que se convirtió este martes en el sexto presidente del Gobierno de la democracia, hizo un enunciado de sus propuestas, las que van desde la modificación del sistema de pensiones, una nueva reforma laboral, la reducción de los puentes y la acumulación de festivos, entre otras.

Y como “estrella” de las nuevas medidas gubernamentales, la drástica reducción del gasto público que afectará a todas las partidas excepto a las pensiones, las que volverán a ser revalorizadas de acuerdo al IPC.

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