Grecia y otra vez el fantasma de una salida del euro

Si las autoridades griegas no logran arribar a un acuerdo sobre un segundo paquete de ayuda a su maltrecha economía por no menos de 130.000 millones de euros para cumplir con sus acreedores internacionales, un portavoz del gobierno heleno admitió que su país deberá muy probablemente dejar la Eurozona.

Estas declaraciones representan por primera vez una advertencia pública de inusual crudeza desde que los griegos dispararon todas las alarmas en el pasado mes de noviembre cuando se anunció por sorpresa un referéndum acerca del rescate europeo. Ahora con estas declaraciones al parecer se estaría buscando fortalecer el respaldo público frente a las tremendas medidas de austeridad que se han debido adoptar y consecuentemente enviar por elevación un mensaje sobre la real actualidad del país a todos los acreedores.

El portavoz griego Pantelis Kapsis aseguró que “el acuerdo de rescate debe ser firmado, de otra forma estaremos fuera de los mercados, fuera del euro”, y la situación se transformaría en una todavía mucho peor.

Grecia se encuentra en una carrera contra reloj para acordar con la UE, el FMI y la banca internacional que tiene gran cantidad de bonos de la deuda helena los detalles del nuevo plan de rescate, después de varios intentos fallidos y antes de un importante vencimiento de su deuda que operará en el próximo mes de marzo.

Si para esa fecha todavía no se arribó a un acuerdo, el país entraría en cesación de pagos.

Tanto las autoridades de Atenas como sus socios de la UE descartaron varias veces la posibilidad de una salida del euro de los griegos, una circunstancia que hundiría a todo el bloque en una crisis todavía mayor. Pero la realidad es que ese es un escenario posible.

Lo cierto es que altos funcionarios griegos ya advirtieron en los últimos días que un regreso al dracma como moneda nacional sería “literalmente un infierno”, por lo que los griegos deben apegarse más que nunca a la austeridad para evitar que eso suceda.

Ya se arregló que funcionarios del FMI, la UE y el BCE lleguen a Atenas a mediados de enero para intentar darle forma al segundo tramo del rescate y evitar así un colapso de consecuencias casi inimaginables.

Un sondeo entre la población griega mostró que ésta quiere que el Gobierno haga lo necesario para mantenerse en el euro, incluso habiendo un creciente desacuerdo con las reformas de austeridad que se realizaron.

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