El petróleo cerca del máximo histórico del 2.008

Hace alrededor de diez días atrás volvió a tomar cuerpo la cíclica situación que toma el petróleo desde principalmente el comienzo de esta grave crisis del euro. La moneda común europea continúa desinflándose, el petróleo sigue encareciéndose y ambos factores combinados dan nacimiento a un cóctel explosivo que complica todavía más la salida de este tenebroso túnel en el que se ha transformado la crisis económica a nivel global.

Hacia el 6 de enero el euro seguía bajando después de varios días de caídas para quedar alrededor de 1,27 dólares, su nivel más bajo desde el mes de setiembre del 2.010. Esta continua caída y las crecientes tensiones con Irán dispararon el precio del crudo en términos de la moneda común europea a su valor más alto desde mediados del 2.008, momento en el que las materias primas vivieron su mayor subida de precios en varias décadas.

Así es que el barril de “Brent” cotizó el día 6 de este mes a 88,7 euros, un precio que sólo se superó el famoso 3 de julio de 2.008, cuando alcanzó la nunca superada cifra de 93 euros, aunque nadie puede asegurar que si las condiciones actuales persisten en el tiempo esa cantidad no pueda ser excedida.

Recordemos que ni aún en plena escalada revolucionaria de los países árabes durante el transcurso del año pasado el coste del bien llamado “oro negro” tuvo un impacto tan significativo en la divisa europea.

Un petróleo caro es siempre una mala noticia para los países no productores, pero en épocas de crisis este hecho ya se transforma directamente en una noticia pésima. No solamente calienta el proceso inflacionario, sino que merma el crecimiento por su directa incidencia en la industria y además sube el gasto en pensiones, las que están vinculadas directamente a la evolución de los precios.

En febrero del año anterior durante el auge de los conflictos árabes, el Gobierno de España hizo un cálculo para justificar sus medidas de ahorro.

Por cada diez euros de subida del petróleo la economía española perdía 6.000 millones a raíz de la factura energética. Y ahora los riesgos de otra recesión más o menos prolongada vuelven a tomar cuerpo y son cada vez un futuro menos incierto para convertirse en una triste realidad…

Europa está inmersa en una inédita crisis de deuda soberana y aparecen nuevos focos de peligro como es ahora el caso de Hungría, que no está en la Eurozona pero sí en la Unión Europea y como tal es un peligroso foco que sube los riesgos de contagio.

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