Los franceses apoyan a España para que mantenga su lugar en el BCE

El 17 de enero pasado el Gobierno de España recibió el explícito apoyo del Poder Ejecutivo francés para lograr que los españoles mantengan su representante en el consejo del Banco Central Europeo (BCE).

Después de reunirse con el jefe del Ejecutivo español, Mariano Rajoy, el presidente francés Nicolas Sarkozy declaró textualmente que “Francia apoya con todas sus fuerzas que España mantenga un puesto” en el BCE.

Por su parte el presidente del gobierno español explicó que la reunión que ambos mandatarios llevaron a cabo ese día le sirvió para asegurarle a Sarkozy su indeclinable voluntad de que España siga manteniendo, como corresponde, uno de los seis lugares del consejo del BCE que quedará vacante cuando termine el mandato del español González-Páramo.

José Manuel González-Páramo es el representante de España en el consejo ejecutivo del BCE, y dejará su puesto en la autoridad monetaria del euro el próximo 31 de mayo. Rajoy ya declaró abiertamente su intención de “pelear” con todos los medios a su alcance para mantener un puesto en el máximo órgano de gobierno del instituto emisor europeo.

No es una cuestión menor la elección de la nacionalidad del sexto miembro del Consejo. La salida de España de éste y su eventual reemplazo por un socio del norte rompería la actual mayoría que en estos momentos tienen las naciones del sur y particularmente los periféricos en la cúspide del órgano donde se toman las decisiones acerca de los tipos de interés, un ítem clave para lograr la reactivación de la economía de la Eurozona en estos momentos de crisis. Además se ocupa de la controvertida compra de bonos de los países bajo presión de los mercados, levantando las consecuentes suspicacias de Alemania y el resto de la “línea dura” de la región, como Holanda y Austria.

Ahora el consejo del BCE cuenta con dos alemanes, un italiano, un griego, un francés y el español González-Páramo. Y la idea es mantener esa paridad de fuerzas, con cierta preeminencia de los países “del sur”.

Tampoco ayuda la pérdida de la triple A por parte de Francia, porque así deja a un solo país de los representantes en esa condición, es decir Alemania, y podrían intentar colocar a otra nación “del norte” que esté en esas condiciones, como por ejemplo Holanda.

La salida de España del máximo órgano del BCE sería un traspié para España, quien tradicionalmente ocupó un lugar haciendo valer su condición de cuarta potencia del euro.

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