Grecia espera cerrar lo antes posible el pacto sobre la deuda

El primer ministro de Grecia, Lukas Papademos, tiene una fecha clave que seguramente ronda por su cabeza al igual que en la de muchos otros líderes europeos. Y esa fecha es el 20 de marzo, día en el cual al Estado heleno le vence una deuda de 14.000 millones de euros. Si para entonces no logró llegar a un acuerdo con la banca internacional, se transformaría en una triste y riesgosa realidad la temida suspensión de pagos griega.

Ya el viernes 13 de enero se habían disparado las alarmas por el rotundo fracaso de la reunión entre el Estado griego y los principales banqueros. Pero los días pasaron y hacia el lunes 16 volvió en parte el optimismo. Papademos le manifestó a la cadena estadounidense CNBC su gran optimismo de alcanzar en “dos o tres semanas” un pacto por el cual el sector financiero renuncie a cobrar la mitad del dinero que Grecia le debe.

Y además manifestó que el objetivo del gobierno griego era llegar a un acuerdo que cerrase el tema antes de la reunión de ministros de finanzas de la zona euro que se llevó a cabo el lunes 23 de enero.

La entidad que representa a los banqueros, el Instituto de Finanzas Internacionales, tuvo expresiones en el mismo sentido que las autoridades griegas. Su director gerente, Charles Dallara, vio como posible un principio de acuerdo para los próximos días, aunque aseguró que las discusiones podían tomar varias semanas hasta arribar a un arreglo definitivo.

Esta quita del 50% de la deuda contraída por Atenas con la banca es un punto fundamental del segundo plan de rescate financiero de Grecia, el que incluye una nueva inyección de 130.000 millones de euros al Tesoro griego por parte tanto de la Unión Europea como del Fondo Monetario Internacional.

Sin embargo no todo es tan sencillo como podría parecer explicado en palabras. Las conversaciones entre el gobierno griego y los banqueros representados por el IIF se trabaron en el tipo de interés que se pagarán por los nuevos bonos que reemplacen a los actuales y que las entidades tienen en su poder hasta recibir la nueva tanda.

Por lo pronto Papademos ya dijo que la vuelta al dracma no es una opción para su país, lo que hace pensar que el gobierno hará lo necesario como para permanecer en la Eurozona a cualquier precio.

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