La economía global frenada por el euro y el parate de los emergentes

La crisis que continúa azotando la Eurozona y la caída en el crecimiento de las principales naciones emergentes está frenando la subida de la economía global. Este es la principal de las conclusiones a la arribó el informe de Perspectivas Económicas Globales que presentó el Banco Mundial el pasado 18 de enero en la ciudad de Pekín.

El conjunto de los países emergentes crecerá en el año recién comenzado alrededor del 5,4%, frente al dato de 6,2% que se había calculado el pasado mes de julio del 2.011. Las naciones desarrolladas permanecerán en una media de crecimiento del 1,4% frente al 2,7% inicialmente calculado, y en contrapartida las naciones de la Eurozona tendrán una contracción del 0,3%, cuando antes se vislumbraba una subida del PIB regional del 1,8%.

Con este conjunto de datos, el Banco Mundial espera que la economía global crezca el2,5% en el 2.022 y el 3,1% en el 2.013, cuando antes el pronóstico para ambos años era de no menos de 3,6% de crecimiento.

A pesar de que el panorama para Europa es bastante sombrío, el informe destaca que las recientes medidas que se tomaron a nivel continental, como el fortalecimiento del Fondo de Rescate o los avances hacia la unidad fiscal de la Eurozona pudieron bajar la presión sobre la deuda soberana de países altamente amenazados como Grecia, Italia, España o Francia.

Igualmente las condiciones para una mejora sostenible todavía no están dadas y por ende las economías avanzadas podrían caer en una recesión igual o peor que la de los años 2.008 y 2.009.

Con respecto al caso específico de España, el informe indica que la nueva administración de Mariano Rajoy se comprometió a acelerar de manera “considerable” las reformas estructurales y fiscales que inició el anterior Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.

Que el crecimiento se ha ralentizado se puede observar en la debilidad del comercio y del precio de las materias primas. Los precios globales de energía, metales y minerales bajaron un 10, 25 y 19% respectivamente desde los picos máximos de principios del año pasado.

Y de acuerdo al pensamiento del BM, la caída de los precios de las materias primas ayudó a mantener a raya la inflación en las naciones más desarrolladas. Pero aunque los precios de los alimentos cayeron un 14% desde febrero del 2.011, la alimentación de las naciones más pobres, como varios países africanos, sigue causando una preocupación fundamental para todo el planeta.

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