Ya van más de treinta años de reformas laborales…

Durante más de tres décadas todo lo concerniente en España al mercado laboral es seguramente lo que más ha preocupado a los sucesivos gobiernos.

Y esto queda en evidencia ya que desde el principio de la democracia el panorama del trabajo en el país se “maquilló” en prácticamente 50 ocasiones.
Todos los gobiernos al momento de asumir se encontraron con tasas de desempleo bastante superiores a la media europea, y en tres ocasiones, durante el lapso en cuestión, el índice de parados trepó por encima del 20%. Es así que se debieron recurrir a sucesivas y no siempre eficientes fórmulas para luchar contra este “flagelo”.

Y muchas de estas reformas se pusieron en práctica sin el imprescindible consenso social, con las consiguientes consecuencias negativas.

Esta semana que termina el ministro de Economía español aseguró en el Congreso que el paro en España es hoy por hoy el principal problema del país.

Y por estos días el Gobierno de turno está presentando la enésima reforma al mercado laboral de los últimos años.

Muchos han sido los cambios que, desde la década del 80, afectaron al mercado laboral español. Ya en el año 1.980 el Boletín Oficial del Estado publicó el Estatuto de los Trabajadores, que es la referencia para todas las siguientes modificaciones que se han producido hasta la fecha.

Un gran acuerdo entre todos los agentes sociales le dio vida, a pesar de que debieron realizarse para su aprobación nada menos que 803 enmiendas al proyecto original.

En 1.984 el gobierno de Felipe González, con el apoyo de CC OO y UGT, aprobó el Acuerdo Económico y Social, cuyo principal cambio fue la flexibilización de la temporalidad en una época en la que el paro también superaba como hoy el 20%. Así es que España logró la tasa de temporalidad más alta de Europa. Esto se acrecentó en 1.992 con el plan de convergencia, y en 1.994 los responsables de turno parecieron encontrar la solución al problema con el controvertido despido colectivo. Así se popularizaron los contratos en prácticas.

En el año 1.997 entró en vigor para jóvenes, mujeres y mayores de 45 años el contrato “de 33 días” de indemnización por año trabajado.

Con el correr de los años se intentó luchar contra los contratos eventuales, la precariedad del trabajo para todos los españoles, hasta llegar al 2.010, donde Rodríguez Zapatero abrió las puertas al despido barato en otro intento de normalizar el mercado laboral español, cosa que todavía no se ha logrado por completo a la luz de los constantes inconvenientes que este espinoso tema causa a la sociedad española.

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