De esta crisis sólo sobrevivirán los más fuertes

A la espera de acontecimientos que van cambiando y agotando la capacidad de asombro día tras día, en el mercado financiero de España nadie se fía de nadie. Y las nuevas legislaciones, sobre todo en materia laboral, buscan promover el crédito, reforzar la solvencia con fusiones y restablecer la credibilidad española a nivel internacional.

Ya hubo varios intentos fallidos, y ahora la nueva administración de Mariano Rajoy va nuevamente por la recomposición de la imagen de España en el exterior.

Las entidades bancarias y financieras en general son muy conscientes de la importancia de la “cuota de mercado”, porque los márgenes de ganancia se hacen cada vez más estrechos. Pero a su vez es esta una oportunidad histórica para crecer que quizás no se repita en décadas. Así es que no pueden dejarla pasar y deben intentar reposicionarse lo mejor posible dentro del ámbito financiero del país. Las fusiones y eventuales ayudas entre las entidades están a la orden del día, pero nadie sabe a ciencia cierta si esto a la larga va a ser provechoso o perjudicial. Y además está el hecho irrefutable que indica que los directivos de las entidades peor posicionadas perderán seguramente sus puestos, algo no deseado por nadie.

En apenas dieciocho meses, las Cajas españolas pasaron de 45 a 15 y los pocos líderes que sobrevivieron no están dispuestos a dejar sus sillones de mando. Al Gobierno le cabe la ardua tarea de verificar que no se produzcan nuevas fusiones “de compromiso” que después estén inevitablemente signadas por el fracaso.

Lo que sí es seguro es que el detonante para nuevas integraciones va a estar dado por las necesidades de provisiones y de capital, de acuerdo a las nuevas exigencias de las autoridades europeas.

La banca española va a seguir dependiendo de los mercados mayoristas, que continúan cerrados, y también del BCE, quien con sus préstamos a 36 meses ha paliado en parte el problema pero no lo ha solucionado.

Ya circulan nuevos informes de varios Bancos de inversión que creen que harán falta al menos otros 50.000 millones de euros si es que el sector inmobiliario no se recupera a la brevedad, cosa bastante improbable, y la morosidad de los clientes sigue en aumento.

Hoy por hoy, las entidades peor posicionadas para hacer frente a las provisiones sin entrar en pérdidas son CatalunyaCaixa, NovaGalicia Banco, Caja España-Duero, Unnim, Banco de Valencia, Banco Pastor y Caja 3.

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