Problemas con el convenio de la construcción

Está claro que al nuevo Gobierno de España no le sienta nada bien el convenio de la construcción que los sindicatos y la patronal CNC firmaron unos 20 días antes de que se aprobara la reforma laboral.

Es que tiene una estructura de convenio que choca abiertamente con la que el Ministerio de Trabajo aprobó tres semanas después. Y es con este argumento retroactivo con el que el Ejecutivo intentó rechazar el pacto firmado y forzar un cambio. De no hacerse lo que las autoridades pretenden, se procederá “al archivo del expediente”, según la nota que Empleo les remitió a los agentes sociales el pasado 16 de febrero.

Pero lo cierto es que tanto UGT, CC OO como CNC rechazan de plano cambio alguno bajo el válido argumento de que el pacto se firmó conforme a la legislación vigente en ese momento y que no es competencia del Ministerio decidir si un convenio es legal o no.

Empleo al parecer ha decidido cambiar su posición ante la situación y según fuentes autorizadas declaró que tiene previsto registrar el convenio a la brevedad para después publicarlo.

La reforma laboral que se puso en marcha prioriza los convenios que se firmen en las empresas sobre los demás. Y, al contrario de la última reforma de la negociación colectiva, no deja que un pacto alcanzado en un sector estatal o autonómico se sitúe por encima. Este es uno de los puntos claves de la nueva reforma laboral. Pero sucede que esta premisa no era ni es del agrado de la CNC ni de los sindicatos mayoritarios, UGT y CC OO, que defienden la posición de una negociación colectiva asentada en un convenio sectorial para toda España y después convenios provinciales.

Intentando evitar la nueva reforma laboral, los agentes sociales aceleraron sus conversaciones y le dieron prioridad absoluta al convenio estatal sobre los demás del sector de la construcción.

El pacto se firmó el 20 de enero por la mañana y dos días después ya estaban dando entrada al nuevo convenio en la Dirección General de Empleo.

Pero fue un esfuerzo en vano, por o menos en o que respecta a la estructura de los convenios, ya que éstos no están por encima de la Ley. Si chocan en algún punto con la norma vigente, el convenio cae y prevalece la ley.

Esto no le bastó al Gobierno, quien ya pidió cambios de fondo para adaptar el convenio a la nueva ley vigente. Habrá que esperar para ver cómo se solucionan (o no) los diferendos

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