Las autonomías dispararon el déficit por encima de cualquier cálculo

En las palabras preliminares a la presentación del balance contable de la Administración en 2.011, el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro afirmó textualmente que “no habíamos exagerado, la situación es la que es”.

Y este balance arroja un déficit público que equivale al 8,51% del PIB de España. Si se compara con el cierre del año 2.010, que presentó un déficit del 9,3%, no parecen haber tenido demasiado éxito los sucesivos anuncios de austeridad presupuestaria.

Y con respecto a lo que se había pactado con la Comisión Europea de dejar el saldo negativo en el 6% del PIB, el resultado es definitivamente desastroso, ya que la reducción del déficit es de apenas el 25% de lo previsto. Las consecuencias de estos desarreglos son las previstas: Bruselas sigue apretando las clavijas y el Gobierno español no tiene otra salida que acatar las “sugerencias”. Llegar a la meta prevista para este año implicaría un ajuste de 44.000 millones de euros.

Hasta las elecciones de noviembre, el gobierno socialista aseguró que era posible cerrar las cuentas públicas con un déficit muy cercano al 6% del PIB pactado con las autoridades europeas, a pesar de que los datos sobre todo de las Comunidades Autónomas ya adelantaban que el final sería muy distinto al esperado. Y a poco de establecerse en La Moncloa, ya Mariano Rajoy adelantó que la situación era poco menos que “terminal” y que el déficit público rondaría como mínimo el 8% del PIB.

Sin esperar datos oficiales, a una semana de asumir ya se aprobaron recortes de gastos y subidas de impuestos por unos 15.000 millones de euros.

Montoro defendió el lunes pasado las cifras en las que se basó el Gobierno para el primer paquete de medidas. Y ahora todos se encuentran con un cierre presupuestario todavía peor al supuesto. Primero se pensó en un déficit del 8,3% y finalmente se llegó al oficial 8,5% dado a conocer recientemente.

Estos datos eran esperados en el seno de la CE como requisito para tocar el tema de suavizar los objetivos del ajuste presupuestario, ahora que la recesión vuelve a ser una realidad.

Y es que con el actual descalabro de las cuentas de las Comunidades Autónomas, el objetivo pedido por Bruselas de un déficit para este año no superior al 4,4% del PIB nacional no parece ya algo difícil de conseguir, sino directamente un disparate imposible de conseguir.

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