¿Los ingresos fiscales “salvarán” las cuentas españolas?

Casi siempre los encargados de elaborar los presupuestos se “rompen” la cabeza para lograr que las cuentas cierren. Y desde que esta crisis económica que primero fue global y ahora afecta sobre todo a las naciones de la región europea está haciendo de las suyas, la tarea se volvió todavía más ardua porque los ingresos fiscales se viene desplomando ejercicio tras ejercicio y al parecer siempre se llega después de exhaustivos análisis a las mismas conclusiones: en el caso de España, por ejemplo, las Administraciones gastan bastante más de lo que recaudan. Y así las cuentas no pueden cerrar nunca.

Los responsables del Ministerio de Hacienda de España intentan por todos los medios evitar las medidas menos populares, pero esto no siempre es posible. Muchas veces no queda otro camino que dañar, en mayor o menor medida, el bolsillo de la ciudadanía, por ejemplo recortando los gastos en planes sociales o subiendo en forma agresiva los impuestos.

A una semana de las elecciones andaluzas España debe enfrentar el mayor ajuste presupuestario de la era democrática y las soluciones a la vista no son demasiadas, por no decir muy escasas. Lo único cierto e indiscutible es que hay que subir la recaudación fiscal.

Todas las Administraciones públicas deberán aguzar el ingenio para reducir sus gastos y darle máxima velocidad a la maquinaria fiscal. Sólo así es posible, aunque no probable, que se pueda cumplir con el compromiso contraído con Bruselas de reducir el déficit fiscal al 5,3% del PIB nacional para este 2.012 en curso.

Con este estremecedor escenario por delante, el Ejecutivo central, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos tendrán que bajar en casi 35.000 millones de euros sus desajustes presupuestarios.

El ministro de Hacienda Cristóbal Montoro evitó presionar más a las ya casi asfixiadas comunidades asumiendo sólo el Gobierno central el ajuste extra exigido por Bruselas de 5.320 millones adicionales. Así, la Administración General del Estado deberá hacer frente a un ajuste de 17.490 millones, un desafío verdaderamente gigante sobre todo si se tiene en cuenta que todas las previsiones hablan de una contracción de la economía para este año de no menos del 1,7% del PIB.

Cada vez son más los que opinan que el Gobierno no podrá cumplir con el déficit comprometido. Sólo a modo de ejemplo, la CEOE asegura que éste no bajará este año del 6%.

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