Los países emergentes son una buena oportunidad para España

La situación de crisis actual hace que Europa esté prácticamente de liquidación. Casi todos los países de la región cuelgan los carteles de “rebajas” en sus portales y escaparates. Se desplomaron los activos industriales y la falta de liquidez hace que muchas empresas europeas sean un blanco perfecto. El paisaje empresarial europeo es un gigantesco terreno de caza donde abundan las presas que atraen a las multinacionales de los países emergentes.

En el caso de España, la necesidad urgente de liquidez o la simple búsqueda de nuevos socios comerciales hizo que muchos grupos del Ibex35 orientaran sus cañones hacia las economías emergentes, las que ahora no son sólo mercados para invertir y conquistar sino verdaderos socios financieros e industriales, convirtiéndose muchas veces en los reales dueños de la situación.

Es así que en el transcurso del año pasado se multiplicaron las operaciones comerciales. La argelina Sonatrach entró en el capital de Gas Natural con casi el 4% del capital accionario, la mexicana Pemex compró casi el 10% de Repsol YPF, el fondo árabe Qatar Holding adquirió más del 6% de Iberdrola tal como lo había hecho anteriormente con el Santander por un monto superior a los 2.000 millones de euros, y muchos casos más de los cuales éstos son sólo un ejemplo.

Ahora bien, dada la actual situación económica y financiera de España, ¿por qué no aprovechar este momento para seguir profundizando la relación entre los españoles y Latinoamérica, pero ahora con el flujo de capitales en sentido inverso?

El gigante brasileño CSN está interesado en entrar en Repsol, después de un primer intento fallido. Varias compañías chinas también se interesaron por entrar en Repsol. Recordemos que a fines del 2.010 Sinopec y Repsol se unieron para operar conjuntamente en Brasil en una operación que en ese momento supuso una plusvalía contable para la petrolera española de 3.700 millones de dólares.

Los mercados latinoamericanos, chinos o de Medio Oriente fueron durante décadas oportunidades de inversión para las compañías españolas. Ahora es al revés. En el futuro serán cada vez más las operaciones de participación de empresas de países emergentes en España en particular y Europa en general.

La mexicana Bimbo, la siderúrgica argentina Tenaris o la chilena Antofagasta van en rápido camino a instalar sus sedes corporativas europeas en Madrid, eligiendo esta ciudad en lugar de, por ejemplo, Londres o Luxemburgo.

Las cosas han cambiado, y hay que adaptarse a los nuevos tiempos para crecer o al menos sobrevivir.

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