La prima de riesgo española, como en noviembre pasado

El miércoles pasado los inversores tuvieron una sesión casi sin estímulos, a la espera de las declaraciones del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. Este celebró ese día la reunión mensual del comité que maneja la política monetaria de la Eurozona.

Y en España la situación no fue distinta a casi todo el resto de Europa. Después de la presentación del martes de los Presupuestos Generales del Estado, que resultaron ser los más restrictivos de toda la etapa democrática, todo fue incertidumbre y en cierta forma desazón.

La prima de riesgo española, el diferencial de los bonos a diez años con sus equivalentes alemanes, escaló hasta los 392 puntos básicos después de la colocación de los bonos del Tesoro, lo que constituye un nuevo máximo anual que no se tocaba desde el mes de noviembre del año anterior.

La Bolsa sin embargo tomó con más calma el mal resultado de la subasta del día. Después de la operación del Tesoro, las caídas con las que había comenzado el día se recortaron hasta llegar a una pérdida mínima del 0,25%. Londres mientras tanto caía un 1,06%, París un 1,08%, Fráncfort un 1,54% y Milán un 0,39%.

Lo cierto es que el Estado español colocó casi 2.600 millones de euros frente al tope máximo de 3.500 millones que se había fijado, a diferentes tipos de interés y también distintos plazos.

Todos los analistas piensan que el mercado no hace sino reflejar el agotamiento del efecto de las inmensas inyecciones de dinero líquido llevadas a cabo por el BCE por medio de préstamos a tres años a un tipo del 1%, que se canalizaron a través de dos subastas efectuadas en diciembre del 2.011 y febrero de este año.

Los grandes Bancos de la Eurozona captaron cerca de un billón de euros que en su gran mayoría fueron a parar a la compra de títulos de la deuda pública española e italiana, aliviando así la presión sobre ambas primas de riesgo.

Los mercados europeos cayeron en las últimas horas a instancias de los resultados dados a conocer por la Reserva Federal de los Estados Unidos, que descartan una nueva ronda de expansión monetaria, al menos por el momento. Y esto no es lo que esperaban y especulaban los inversores internacionales en las últimas semanas.

En Europa mientras tanto, Alemania, la primera economía de la región, está abriendo una brecha con sus vecinos más débiles, como es el caso de España que todavía necesita de estímulos monetarios que impulsen el crecimiento, de por sí casi totalmente estancado.

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