España, el blanco preferido del ataque de los inversores

Todas las miradas de Europa en particular y casi podría decirse del mundo en general se han posado sobre España.

Es que el país que se autoproclamó como “el milagro económico” europeo en la década pasada ahora es nuevamente el actor principal de esta crisis económica que va rumbo a durar un lustro.

El Gobierno de Mariano Rajoy ha presentado unos Presupuestos que al parecer de la gran mayoría no encontraron la forma de combinar crecimiento con austeridad. Por otra parte el riesgo que está asociado a la deuda pública ha vuelto a dispararse y ya se disiparon en gran medida los efectos “curativos” de la inyección de liquidez a la banca por parte del Banco Central Europeo. La pregunta “del millón” de los entendidos en buena parte del mundo es determinar si España podrá o no zafar de un futuro todavía mucho más negro que el actual.

A un miércoles de la semana que está terminando realmente tétrico en cuanto a los mercados le siguió un Jueves Santo bastante más que malo. La prima de riesgo española repuntó 50 puntos en esta semana y ya supera los 400 puntos básicos, lo que traducido implica que España debe ofrecer 4% más que Alemania para encontrar inversores que estén dispuestos a comprar sus bonos del Tesoro a diez años. Es el nivel más alto desde el pasado noviembre, cuando los problemas derivados del segundo rescate a Grecia dispararon el riesgo español a su máximo histórico de casi 470 puntos básicos. En esos días Italia preocupaba todavía más que os españoles. Ahora ya no, la cosa se ha invertido.

Definitivamente el nuevo plan de austeridad del gobierno español no consiguió la confianza de los inversores. Y esto es una amenaza no sólo para España sino para toda la Unión Europea, pues se trata de una señal de que los gobernantes europeos necesitan un radical cambio de rumbo antes de que sea definitivamente tarde.

Para Bloomberg, por ejemplo, la prueba final de la recuperación de la Eurozona no es Grecia sino España.

De la desconfianza no se salva nadie. La Bolsa española llegó a perder a mediados de semana un 1,5% durante la sesión, aunque después las ganancias de Wall Street le permitieron alguna recuperación.

Los mercados no terminan de acomodarse y todo lo que sucede a su alrededor puede transformarse en cualquier momento en una granada de mano a la que se le ha sacado la espoleta de seguridad…

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