Foto: Estudio Enrique Arruti

A la hora de pensar en refinanciar una vivienda, los préstamos personales pueden ser una interesante opción por sobre las hipotecas. Si bien tienen tipos de interés más elevados, suelen tener comisiones más bajas y no conllevan gastos adicionales como por ejemplo la tasación de la vivienda. Tampoco se les aplica el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.

Además, los préstamos personales se benefician desgravación fiscal en el IRPF siemore que se demuestre que están destinados a ampliar, modificar o rehabilitar una vivienda ya existente. Este tipo de deducción es aplicable tanto a las cuotas del préstamo como a las comisiones de apertura y cancelación del mismo.

En lo que refiere a los costos anualmente es posible deducir por inversión en vivienda 9.040 euros, aunque esta cifra aumenta a 12.080 euros en el caso de obras y adaptaciones en la vivienda por motivo de discapacidad.

Hilando un poco más fino podemos encontrar también una deducción  por obras de mejora en la eficiencia energética de la vivienda. La misma permite desgravar hasta un 20% del monto del préstamo aunque tan sólo estará vigente hasta fines de este año.

Pero cuidado, uno u otra deducción son incompatibles por lo que o nos acogemos a una o a la otra debiendo calcular nosotros cual de las dos es la que más nos conviene.

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