Foto: buruno

En la mañana de hoy nos levantamos con la noticia de que han crecido las hipotecas de subrogación. Nos parece de orden explicar en que consisten las mismas.
En primer lugar podemos decir que una subrogación es un trámite que permite cambiar la hipoteca de una entidad financiera a otra. El objetivo que se persigue es el de conseguir una mejora en las condiciones de nuestro préstamo.

Los bancos (y en ocasiones las Cajas) ofrecen hipotecas para realizar subrogaciones. Estas son las denominadas “hipotecas subrogación”.

En la mayoría de las veces se ofrecen a un tipo menor que las que ya cuenta el cliente. Esto es especialmente atractivo para las entidades financieras puesto que por lo general el importe del préstamo es inferior al 80% del valor de tasación. Vale aclarar en este caso que si el importe fuera superior, allí entrarían en juego mayores exigencias de bloqueo de fondos impuestas por el Banco de España.

En cuanto a la conveniencia o no de subrogar una hipoteca el consejo es sencillo.
Realizar cálculos y ver si los números son ventajosos. Eso sí, no podemos olvidar que las subrogaciones también conllevan pequeños gastos como comisión de subrogación (recientemente limitada por ley), comisión por gestoria y por uso notarial.

En general, cuanto menos tiempo hace que estemos pagando la hipoteca, más interesante es subrogarse. La causa es que la mayoría de los intereses se pagan al comienzo del préstamo.

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