Foto: Draxus

Muchas familias en aprietos tienden a buscar que el banco les rebaje la cuota de la hipoteca aumentando el plazo en el tiempo a pagar.

No siempre los bancos acceden a esto y muchas veces (si bien hay un tiempo grande en meses entre que se deja de pagar y el desahucio) el cliente termina perdiendo el inmueble.

Actualmente los bancos buscan no llegar a esto. En estos momentos, la mayor parte de las entidades ofrecen tres grandes soluciones: la ampliación del plazo del préstamo con respecto al inicialmente pactado; la aplicación de un periodo de carencia de intereses, que suele ser de dos años; o la reagrupación de todas las deudas del hipotecado en un solo préstamo.

Las mismas son beneficiosas para los clientes, pero hay que analizar con cual quedarse.
En lo que refiere a prolongar el plazo hay que tener en cuenta que cuanto más tiempo transcurra, más bajas serán las cuotas, aunque, al final, se abonarán más intereses. Hay que cuidar en este caso que la deuda prolongada impida mantener un ritmo de vida normal.
La segunda posibilidad es agrupar deudas. En este caso se unifica todo, se realiza un pago sólo aunque se amplían los intereses. Antes de firmar la reagrupación, es necesario conocer a cuánto asciende la cuota resultante y asegúrese de poder asumirla.

En tercer lugar está el diseñar un nuevo sistema de amortización, con periodos de carencia o cuotas crecientes. El peligro que conlleva la carencia es que el titular de la hipoteca se encontrará, posiblemente, con un aumento considerable de la cuota en la que, hasta entonces, solamente abonaba el capital pendiente.

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