Quedan menos de 10 días para el fin del mundo. O al menos eso es lo que piensan todos aquellos que creen en la teoría Maya.

Sin embargo, más allá de debates y discusiones atrás de este fenómeno que incluye los tres días de oscuridad, el cinturón de fotones o el choque contra el planeta desconocido, hay un negocio.
Banquetes preparados por los mejores chefs, conciertos musicales, exposiciones, descuentos en compras, todo forma parte de la campaña del fin del mundo.

Arqueólogos expertos en esa cultura afirman que esta antigua civilización jamás previó una catástrofe, sino que mencionó en su calendario el inicio de una nueva época.

Pero esto de poco importa, incluso para el propio gobierno mexicano que ha lucrado a gusto con todo esto. Desde hace varios meses lanzó una intensa campaña de promoción en Europa y Estados Unidos llamada Mundo Maya esperando captar 50 millones de turistas en un año y medio, cifra que se vio superada en un 20%.

Ahora a la espera del 21 de diciembre la capacidad hotelera de la región está colmada puesto que las personas no sólo están a la espera de la catastrofe sino quieren participar de ella. Imagínense el dinero que se va a mover en esos días .. y de seguro alguien estará allí para recogerlo.

Bien dice el dicho que una gran dificultad o problema no es más que una gran oportunidad.

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