El semanario The Economist tiene en el índice ‘Big Mac‘ una forma de medir el coste de vida y la evolución de los tipos de cambio de acuerdo al precio de la popular hamburguesa de McDonalds.

De esta forma se ve que los países en problemas como Grecia, Irlanda, Portugal y España han logrado situar el precio de este producto por debajo de la media de la moneda únic (3,59 euros). Incluso en España, el precio es de 3,50 euros, signo de la austeridad real.

El índice indica que Italia es el país más caro de la zona euro. La hamburguesa costaba en enero 3,85 euros, frente a los 3,6 euros de Francia y los 3,64 euros de Alemania.

Fuera de Europa, en Estados Unidos comer esta hamburguesa costaba 3,22 euros mientras que en China se podía conseguir por 1,9 euros; en Rusia, 1,79 euros; en Japón, 2,59 euros y en Australia 3,61 euros.

El índice se basa en el análisis de un mismo producto, elaborado con los mismos materiales en cualquier lugar del mundo.

El índice Big Mac no pretende ser científico. Su base es el estudio de un mismo producto elaborado con los mismos materiales en cualquier lugar del mundo, condición que la hamburguesa cumple sin discusión. Sus detractores, no obstante, sostienen que los diferentes hábitos alimenticios en los distitnos países lo invalidan.

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