dinerodolar

Ser el único titular de una cuenta implica ser la única persona capacitada para realizar actos sobre la misma. Esto no es problema, salvo en el caso de que dicha persona se encuentre limitada en sus capacidades físicas o psíquicas.

En este caso resulta conveniente que en la cuenta exista una persona autorizada (alguien de absoluta confianza) para poder actuar realizado cualquier tipo de gestión (pagos, depósitos, transferencias, etc).

En este escenario existen dos opciones. O bien se abre la cuenta con varios titulares o una mejor opción, utilizar la figura del autorizado.
En la primera de las opciones se trata de una cuenta conjunta o mancomunada por lo que para operar se precisa la firma de ambos titulares, algo que resta agilidad a los trámites. Sino, otra posibilidad es abrir cuentas indistintas o solidarias. En este caso cualquiera de los titulares puede disponer del saldo existente, pero para su cancelación se precisa la firma de todos los titulares de la cuenta. Un último caso puede ser abrir una cuenta mixta, una mezcla de las otras dos en la que se establece si se precisa o no la firma de ambas partes de manera imprescindible.

Sin embargo, como ya dijimos es mucho mejor utilizar la figura del autorizado. Algo que previene posibles contratiempos que pueden ocasionar enfermedades o accidentes del titular, ya que puede realizar cualquier tipo de operación salvo la cancelación de la cuenta.

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