El auge económico de Latinoamérica empuja a las empresas de la región a buscar negocios en Europa y los Estados Unidos

Parece que el mundo se hubiese dado vuelta con respecto a lo que sucedía varias décadas atrás.

Ahora son las empresas de Latinoamérica las que se están lanzando a buscar negocios en los Estados Unidos y Europa, es decir en el mundo “desarrollado”, debido a la buena situación económica por la que está atravesando la región y tratando de sacar provecho de las oportunidades que se presentan en el exterior, donde aún se viven las secuelas de la crisis económica global.

Veinte años atrás, sólo unas pocas firmas latinoamericanas estaban presentes internacionalmente. A la región se la conocía más por sus constantes crisis de endeudamiento que por su capacidad de expansión.

Pero ahora, y desde hace varios años, la situación cambió. Las empresas crecieron en forma exponencial, profesionalizaron sus administraciones y se encolumnaron detrás de los estándares internacionales para poder comercializar con éxito sus productos. Hasta debutaron en los grandes mercados accionarios de Estados Unidos, Europa y Asia.

Carlos Ponce, un conocido analista económico mexicano, explicó el caso asegurando que “la abundante liquidez y las bajas tasas de interés remanentes de la crisis financiera están tentando a las empresas a emplear ese dinero en adquisiciones”.

Muchas son las compañías latinoamericanas que están comenzando a ver como más rentable dirigir esa liquidez hacia proyectos de expansión en el exterior.

Actualmente en el ránking de Forbes son 70 las empresas de América Latina presentes entre las 200 más grandes del mundo, frente a las 44 que había en el 2.005.

Es evidente para los expertos que la vía de expansión se ha revertido, y ahora la flecha apunta en el sentido de que se van a comenzar a ver inversiones latinoamericanas en países como España y Portugal.

Esto también fue aseverado por el ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y profundo conocedor de la materia, Enrique Iglesias.

La inversión directa en el exterior del conjunto de países latinoamericanos subió de 8.000 millones de dólares en el año 2.000 a 35.000 millones en el 2.008. Después se moderó un poco por el auge de la crisis global y ahora está nuevamente en franco crecimiento, de acuerdo a datos oficiales de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Todo parece indicar que las inversiones de la región en el resto del mundo van a continuar subiendo como viene sucediendo en los dos últimos años.

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