La administración de Obama sigue tomando el control de entidades en problemas

Desde que se desató la crisis económica global en los Estados Unidos, la administración de Barack Obama se está comportando en cierta forma como un grupo de niños scouts que corren presurosos a solucionar problemas y ayudar a personas en problemas, hayan o no sido provocadas por ellas mismas.

En los primeros tiempos de la crisis, allá por principios del año 2.008, fueron las empresas hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac las que necesitaron de la ayuda del gobierno estadounidense para poder seguir funcionando.

Al poco tiempo, y quizás en la ayuda más resonante que el Estado tuvo que darle a una Compañía en apuros, AIG requirió de una inmensa suma de dólares para no hundirse y arrastrar con ella a miles de inversores.

Parecía que se había transformado en una costumbre para las empresas norteamericanas correr a pedir ayuda a “Papá Barack”.

No había transcurrido otro semestre cuando esta vez la ayuda de turno llegó para lo que verdaderamente es un gigante a nivel mundial: General Motors.

Ahora, cuando el año 2.009 estaba dando sus últimas bocanadas y se corría para dejar paso a un 2.010 cargado de nuevas esperanzas, el Tesoro de los Estados Unidos tuvo que hacerse cargo del control de GMAC, la empresa financiera de General Motors y Chrysler.

Esto significa que el contribuyente estadounidense se ha convertido en el mayor accionista de cinco de los más grandes colosos corporativos de su país, después de que el gobierno hiciera una segunda inyección de capitales de 3.800 millones de dólares en esta financiera.

Ahora el pueblo norteamericano subirá su participación en la Empresa del 35 al 56%. No hay que olvidar que en total esta es la tercera inyección de capitales que recibe GMAC, que ya se asemeja demasiado a un paciente irrecuperable.

A partir de esta nueva distribución del paquete accionario, General Motors reduce su participación al 6,7%, al tiempo que Cerberus Capital, los antiguos dueños de Chrysler, se van a quedar con el 14,9% de las acciones.

El tema de fondo parece ser que GMAC debe ser salvada a cualquier precio, por alto que éste sea, porque se están atravesando momentos en que el crédito necesita ser agilizado para que los usuarios puedan acceder a nuevos vehículos y poner de esta forma otra vez en marcha el mercado automotriz de los Estados Unidos, probablemente uno de los pilares de la economía estadounidense.

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