La crisis global en los pequeños rincones de Latinoamérica

La vida en los pequeños pueblos, cualquiera sea el lugar del mundo donde se encuentren, no presenta demasiadas variaciones.

Pero si estos “rincones” están ubicados en países no industrializados ni pertenecientes al llamado “primer mundo”, tienen una existencia bucólica que los diferencia del resto del planeta.

Tal es el caso, y sólo a modo de ejemplo, de la pequeña población de Paso de la Cruz, que está ubicada en el departamento de Río Negro en la República oriental del Uruguay.

Para pintar en ocas palabras cómo es la vida allí, basta con decir que el panadero hace el reparto de sus productos a pie y que los residuos domiciliarios se retiran de las casas en un pequeño carro tirado por caballos.

Ahora bien, ¿puede a pesar de su tamaño y ritmo de vida este pequeño pueblo del interior uruguayo sufrir las consecuencias de la crisis económica global que se expandió por todo el mundo?

Cualquiera estaría tentado de afirmar que la crisis no puede afectar la vida de un lugar en el mundo tan pequeño, alejado de las grandes ciudades y de sus problemas e inconvenientes.

Pero no es así. Esta población está rodeada de árboles, y su principal actividad es la forestal. Grandes empresas como Botnia, hoy núcleo de un conflicto internacional entre Uruguay y Argentina, Rivermol y Stora Enso tienen importantes extensiones de bosques en la zona.

Con la crisis a toda marcha, el sector maderero está prácticamente paralizado por la caída de las exportaciones y la inestabilidad de los mercados internacionales, y aunque Paso de la Cruz esté a años luz del problema a nivel mundial y de sus complicaciones o soluciones, lo concreto es que su “modus vivendi” está seriamente afectado por la crisis global, aún de forma indirecta.

Lo que sucede en esta pequeña población uruguaya, de no más de varios cientos de habitantes, se repite sin solución de continuidad en muchos otros pueblos de Latinoamérica, no importa que se encuentren en Chile, Argentina, Brasil, Perú o cualquier otro país de la región.

En estos pueblos lo único que sus habitantes saben es que la situación para ellos no está nada bien, pero a menudo no conocen las razones de sus desgracias.

Las noticias de la crisis mundial que les llegan por la T.V. muchas veces les resultan incomprensibles y ni siquiera las relacionan con las necesidades que están padeciendo.

La crisis global afecta a los grandes imperios, y también a aquellos cuyo único norte es levantarse todos los días para trabajar de sol a sol buscando el sustento para sus sufridas familias.

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