La economía de los Estados Unidos avanza lentamente con subidas y bajadas

Según dichos de su propio presidente Barack Obama, la economía de los Estados Unidos está volviendo a encontrar lentamente su posición en el mundo, aunque su asignatura pendiente sigue siendo la creación de empleo.

Estas declaraciones fueron hechas después de conocerse que el PIB estadounidense creció un 3,2% si se tiene en cuenta la tasa anualizada, o lo que es lo mismo un 0,8% intertrimestral durante el primer trimestre de este año y que esto se debió principalmente a la importante subida en el consumo familiar.

Obama insistió varias veces que “el conjunto de la economía está en estos momentos mucho mejor que el panorama que presentaba hace un año atrás”.

Los datos correspondientes al período enero/marzo deberán ser revisados y calculados finamente en las próximas semanas aunque se estima que en caso de existir diferencias éstas serán ínfimas.

Estos datos están ligeramente por debajo de las expectativas de los mercados que esperaban para este período una subida del PIB del 3,4%, y de cualquier manera muestran un freno en el ritmo de la recuperación del país, que había cerrado el año pasado con un avance en el último trimestre de su PIB del 5,6%.

Pero a pesar de esto la reactivación del consumo interno, que subió un 3,6%, o sea más del doble que a fines del año 2.009 y se transformó en el mejor guarismo de los últimos tres años, da suficientes esperanzas como para intuir que el crecimiento, aunque de no tanta magnitud numérica, es sin embargo más equilibrado y sólido, ya que se está manifestando no tanto a nivel empresarial y de la macroeconomía sino en los verdaderos protagonistas de esta historia, el pueblo de los Estados Unidos.

No debe olvidarse que en el último trimestre del año pasado el gasto de las familias estadounidenses, que representa el 70% del PIB nacional, creció apenas un 1,6%.

A esta situación general de la economía de la principal potencia mundial, con un crecimiento con algunas dificultades pero sostenido, debe agregársele que la gran mayoría de las empresas no liquidaron sus inventarios con el ritmo y la agresividad con que lo había hecho en la peor fase de la crisis económica global.

De cualquier forma la mayoría de los analistas estima que el actual ritmo de crecimiento continua siendo insuficiente para recuperar el terreno que se perdió durante la peor crisis que asoló al país y al mundo desde la Gran Depresión de la década del treinta, y los esfuerzos deben orientarse sobre todo en rehacer el mercado laboral, donde se registró una pérdida neta de más de ocho millones de puestos de trabajo, levando la tasa de paro hasta un inusual 9% para los niveles habituales de los estadounidenses en tiempos “normales”.

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