Las familias españolas bajaron algo su riqueza financiera en el 2.010

La riqueza financiera neta de una familia se mide en términos de la diferencia entre los activos financieros de su propiedad y los préstamos que tienen concedidos.

Y con respecto a las familias que viven en España, esa riqueza sufrió en el transcurso del año pasado una caída del 0,8% en comparación interanual con el año precedente, de acuerdo a datos publicados hace unos días por el Banco de España.

En el informe que dio a conocer el Supervisor, se destaca que el efectivo en poder de los hogares españoles, ya sea que se calculen en cuentas corrientes o depósitos de diversos tipos, que están muy de moda en estos últimos meses, subió a lo largo de la crisis hasta llegar a fines del 2.010 a su valor más alto desde que se realiza esta medición que comenzó en el año 1.980.

Las causas podrían ser que el temor ante la crisis global hizo que todos los hogares incrementaran en la medida de sus posibilidades su capacidad de ahorro y la tenencia de dinero para hacer frente a posibles adversidades.

En total, se contabiliza que los hogares e instituciones sin fines de lucro tenían casi 860.000 millones de euros en efectivo y depósitos para poder invertir en acciones u otro parámetro seguro con vistas a un eventual empeoramiento de la economía del país, lo que en otras palabras puede traducirse en el temor de entrar en el paro por el constante deterioro del mercado laboral.

Si se toma la tasa intertrimestral, el ahorro financiero de las familias subió por segunda vez consecutiva este año, al crecer un 3,1% con respecto a setiembre, mes en el que también aumentó un 4,6% comparado con junio del año pasado.

La riqueza financiera de las familias españolas alcanzó su punto máximo a lo largo del año 2.006 cuando se ubicó por encima del billón de euros, aunque ya en el 2.007 la subida de los préstamos bajó esa cifra hasta los 990.000 millones de la moneda común.

En la otra punta del efectivo, los préstamos se han moderado a lo largo del 2.010, desacelerando el leve pero constante repunte que venían registrando desde el comienzo de la crisis a fines del 2.008.
Frente a los 913.000 millones de euros en créditos de ese momento, ahora hay pendientes de pago 902.100 millones, un 1,1% menos que en el comienzo de la “hecatombe”.

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